Warning: embed_me.html could not be embedded. Manos Limpias y el Mejillon Gallego Alimentacion Sana
 
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Manos Limpias y el Mejillon Gallego

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José Luis Armendaríz

Subtítulos
Tristes y desolados, rodeados por una inmunda capa de chapapote, pescadores y mariscadores gallegos, además de, cántabros, astures y vascos, se ven privados de su principal recurso, el mar.

Puede parecer egoísmo el hablar de la privación de los productos del mar debido a la escasez forzosa de los mismos, aunque ciertamente, y debido a su elevado precio, no son los productos habituales del ciudadano corriente, pocos los echarán de menos en sus mesas. Lo que duele es la tristeza que supone ver la impotencia de unas gentes que ven como su medio de vida se diluye un una masa pringosa en la que además, una mar impracticable y aliada con los elementos, arremete contra ellos; quizás como venganza contra el hombre, cebándose en la suerte de aquellos que menos culpa tienen. Duele ver la destrucción de unos paisajes impresionantes, duros, salvajes, refugio natural de multitud de especies, que quedarán marcados muchos años por la inmundicia del vertido.

Sorprende muchas veces la capacidad de regeneración de los ecosistemas y la capacidad de muchas especies para adaptarse y salir adelante en circunstancias adversas y debemos confiar en la capacidad de estos parajes y las especies afectadas de salir adelante. El mar, ese gran basurero de la humanidad y depositario de todo tipo de residuos, nos devuelve, sin rencores, uno de nuestros principales recursos alimenticios, pescados y mariscos. Confiemos en la capacidad del mar para superar esta nueva afrenta.

Consecuencias de la Contaminación

Ahora nos quedan los afectados económicamente por el vertido, porque preocuparnos aquí de los culpables es como discutir sí ¿galgos o podencos?. Lo que verdaderamente importa es recuperar la confianza del consumidor.

El problema del aceite de colza desnaturalizado marcó un antes y un después en este país en cuanto a seguridad alimentaria, desde entonces los controles e inspecciones en los alimentos y sistemas de producción han evolucionado de tal forma que es muy difícil encontrarnos con un fraude alimentario o masivas intoxicaciones. Pero el llamado “mal de las vacas locas” hizo saltar las alarmas del sistema ante un problema que superaba los controles establecidos. El consumidor, como respuesta defensiva, excluyó de su dieta a los productos sospechosos.

Para cualquiera que haya visto las imágenes del chapapote, esa masa pringosa, tan difícil de despegar, dejan claro que cualquier producto que tenga contacto con él, quedará, sino pegado al él, manchado de tal manera que quedaría inservible para llegar a los mercados. De hecho, salir a faenar y tropezar con la mancha supondría estropear las redes y tener que desechar toda la captura.

No sé si será por eso, o por una desmedida ganas de aportar algo de ayuda, el mejillón, totalmente ajeno a esta desgracia gracias a la agotadora lucha que libraron los pescadores contra la mancha, se ha convertido en el estandarte de los productos gallegos. Pescadores, ecologistas, asociaciones de cocineros, mercados y demás erigieron, de forma espontánea, al mejillón como ariete para luchar contra la desconfianza y dar a los pescadores y mariscadores gallegos un respiro. Después la campaña del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación representó a este mismo producto como lo que es, una joya del mar. Aunque por su abundancia y popularidad quizás no suficientemente valorada.

Para todo aquel que pueda albergar dudas sobre los productos gallegos, los análisis realizados a los pescados capturados en el mar, no presentan ningún indicio de contaminación. Las granjas marinas no han sido afectadas, y en caso de que lo fuesen, con desechar los pescados y mariscos afectados y limpiar las instalaciones, tocaría empezar de nuevo. Los moluscos, tanto salvajes como de vivero, todos se encuentran a salvo en el interior de las rías; además siempre tienen que pasar un mínimo de 42 horas en depuradoras para eliminar posibles toxinas. Aparte, las inspecciones en las lonjas, etc. Se imaginan unos berberechos o un centollo manchados con chapapote; a ver quien los limpia, imposible.

Con esto tenemos que tener claro que todo lo que llega al mercado, y digo todo, está en perfectas condiciones de ser consumido. El problema del vertido no es un problema de los gallegos, es un problema de todos y apoyando a estos productos no solo ayudamos a Galicia, sino que nos ayudamos a nosotros mismos, mercados, restaurantes, transportes, industrias conserveras, publicitarios, comerciales, suministros de todo tipo, viven de un modo u otro de estos productos de los que mariscadores y pescadores son solo la cabeza visible.

Resolvamos el problema dando la cara por unos productos que siempre han estado sobrados de prestigio y lo que ahora les sobra es el“Prestige”. Colaboremos como “manos limpias” en la distancia comprando, preparando y consumiendo lo que siempre ha sido un producto de calidad.

 

 

 

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