Warning: embed_me.html could not be embedded. Alimentos Germinados III: Bomba nutricional de bajas calorías Alimentacion Sana
 
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Alimentos Germinados III
Bomba nutricional de bajas calorías

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Subtítulos
Sugerencias
Es bien amplia la literatura de que se dispone en la actualidad como para no dudar de la necesidad de introducir la práctica de la germinación en nuestra vida cotidiana.

Los granos y legumbres recién germinados tienen una gran cantidad de clorofila, vitaminas, minerales, oligoelementos y otras sustancias vitales. Entre las vitaminas pueden ponerse como ejemplo las contenidas en los brotes de trigo: A, B, B6, B12 (difícil de encontrar en los vegetales), B17, C, E, ácido fólico, pantoténico, además de colina. También poseen calcio, hierro, magnesio, cobre, cinc, yodo, potasio junto con los aminoácidos esenciales que el cuerpo necesita para formar las proteínas necesarias para restaurar sus tejidos.

Los germinados constituyen uno de los mejores alimentos que la naturaleza nos ha dado. De poderoso efecto regenerador y curativo, se dice que el jugo de brotes impide el desarrollo del cáncer, ayuda a corregir la anemia, equilibra la presión arterial, alivia el estreñimiento, aumenta la actividad hormonal, hace que desaparezcan las canas y por sobre todas estas propiedades ayudan a desintoxicar el organismo de muchos agentes contaminantes presentes en nuestro medio ambiente.

Sus bondades

  • Constituyen una nutrición sana. Es un método barato de tener nutrientes diversos (Vitaminas, minerales, oligoelementos y fibras, proteínas vegetales) a mano.
  • No contienen agroquímicos.
  • Limpian y enjuagan el cuerpo
  • Los granos germinados no contienen colesterol.
  • Los germinados son alimentos pre-digeridos por el proceso que ellos toman. Se usan mucho en la alimentación de convalescientes (enfermos de lupus y cáncer, por ejemplo), porque se digieren fácilmente.
  • No requieren de mucho espacio, puede sembrar las semillas hasta en un pote, un vaso o plato de cartón.

Propiedades

El fenogreco (propiedades: ayuda a desintoxicar el hígado el organismo entero, normaliza las funciones digestivas. Y, cuando se come el germinado el cuerpo empieza a transpirar el olor del fenogreco (las mujeres de Oriente lo utilizan mucho). Algunos lo cultivan por sus virtudes afrodisíacas. Su germinado dura tres días.
El garbanzo: Se puede comer crudo o cocido. Cuando se hace germinar tiene fibra, que optimiza el funcionamiento del aparato digestivo. Resulta bueno para el estreñimiento y por su alto contenido de magnesio protege de enfermedades cardíacas y el estrés.
Además, está comprobado que ayuda a las úlceras pépticas y duodenales. Contiene minerales y vitaminas del complejo B. Su germinado dura entre 2 y 3 días.
La soja: Contiene los 8 ácidos necesarios para darle la protección correcta y nutrir al organismo.
Girasol: Contiene calcio y hierro.
La alfalfa y lenteja también forman parte de este grupo con un alto valor nutritivo.

La germinación en la historia

El uso de semillas germinadas en la alimentación y en la medicina es dos veces más antiguo que la Gran Muralla China. Cerca de 3 000 años antes de Cristo, el Emperador de China escribía sobre las hierbas medicinales y los frijoles germinados los cuales en esa época eran prescritos para dolencias como edemas, contracciones musculares, deficiencias en el funcionamiento de las vísceras, desórdenes digestivos, debilidades pulmonares y problemas relacionados con la piel y el pelo. Los chinos y japoneses germinaban los frijoles de soja, el de mungo y la cebada como suplemento alimentario fijo de su dieta.

En Occidente, las germinaciones fueron también usadas, primeramente como medicina y después como alimento. El Capitán Cook —conocido como uno de los mejores navegantes del Siglo XVIII— fue el primero que realizó un viaje por el océano que duró más de tres años sin perder ni un sólo hombre por causa del escorbuto. Antes de este viaje la mayoría de los barcos perdían la mitad de sus tripulaciones durante las largas travesías. El secreto de Cook consistía en darle a sus marineros una bebida fermentada obtenida a partir de frijoles germinados.

Durante la Segunda Guerra Mundial en los Estados Unidos se prepararon condiciones para hacer de los brotes de soja un producto de primera necesidad para los norteamericanos. En aquellos años se lanzó una campaña para enseñar a prepararlos y así crear una reserva alimentaria estratégica para los tiempos de la guerra. A partir de 1948 se olvidó todo este programa y no es hasta entrados los años setenta, con el boom de los aeróbicos y las campañas sobre cultura física y alimentación sana, que comienzan a tomar un papel cada vez más importante en la alimentación humana. En la actualidad los brotes son reconocidos como alimentos muy especiales entre las personas con tendencias a las prácticas del naturismo.

Sugerencias

La mayoría de los granos y las semillas de ciertas verduras y hortalizas son susceptibles de someterse al proceso de germinación. Habitualmente utilizamos los frijoles colorados, negros, blancos, garbanzos, judías, gandul, caballero, mungo, alfalfa, el maíz, los frijoles chinos, el trigo y las semillas de girasol siempre que no hayan sido sometidas a tratamientos químicos o que haya vencido su fecha de viabilidad.

Para preparar los germinados deberá en primer lugar escoger el tipo de frijol o semilla que desee utilizar y determinar la cantidad que desea obtener a partir de la información de la tabla que muestra las características de los germinados. A continuación:

1. Remoje las semillas o granos en agua durante toda la noche. Las semillas más pequeñas necesitan menos tiempos para hidratarse que los granos. Unas pocas semillas pueden llenar un pomo completo de germinados. Por ejemplo dos o tres cucharadas de semillas de alfalfa (o cualquier otra semilla pequeña) pueden crecer hasta llenar un recipiente de un litro. Lo mismo ocurre con media taza de frijoles mungo, que luego de cinco días ocupan el mismo espacio. Una regla general que debemos conocer es que las semillas pequeñas ocupan menos espacio en el pomo antes de germinar pero se expanden más que los granos o frijoles aunque también necesitan de mayor cantidad de tiempo para lograrlo. O sea que las semillas necesitan más espacios para crecer en mayor cantidad de días que los frijoles.

2. Al segundo día, escurra toda el agua y enjuague bien las semillas varias veces. Deje escurrir toda el agua excedente durante 10 minutos o más colocando un colador en la boca del pomo e invirtiendo este. Un buen enjuague y el escurrido garantizan la buena salud de las germinaciones.

3. Las germinaciones necesitan agua; por lo que debe enjuagarlas dos o tres veces al día y dejarlas escurrir muy bien.

4. Deje crecer sus germinaciones en un lugar donde reciban luz indirecta así podrá actuar la clorofila en sus hojas. Nunca las ponga directamente a la luz del sol ya que esta es muy caliente para los brotes tiernos.

5. Las germinaciones necesitan aire; por eso es conveniente cubrir la boca del pomo con un pedazo de gasa o cualquier material que permita la ventilación e impida el paso de los insectos pequeños. Se recomienda fijar siempre la tela con una liga o algún tipo de banda elástica.

6. En resumen, para germinar granos el método a seguir es: hidratar durante la noche, enjuagar y escurrir bien tal como se ha indicado durante los días que tarde el crecimiento de los brotes y hacerlo varias veces al día de forma que se remuevan los granos del fondo del pomo. Recuerde que el exceso de agua malogra todo el trabajo.

7. Las germinaciones estarán listas después de dos y hasta cinco días en dependencia de la temperatura en que se desarrollen. Cuando se desee detener el proceso de crecimiento se podrán almacenar en el refrigerador y se podrán conservar allí durante varios días.

Equipamiento necesario:

1. Un frasco de boca ancha.
2. Gasa para cubrir la boca del frasco.
3. Una banda elástica (liga).
4. Tierra estéril (condicional)
5. Frijoles y semillas viables.

Nota:

También pueden utilizarse bandejas cubiertas o sacos de yute.

• Procedimiento sintético:

1. Lavar y seleccionar los granos.
2. Colocarlos en un frasco de vidrio de boca ancha.
3. Cubrir con agua del tiempo.
4. Dejar en remojo hasta que las semillas se hidraten. Este tiempo varía entre 4 y 12 horas en dependencia del tipo de grano que utilice.
5. Cubrir el pomo con la gasa y ajustar la liga a la boca del pomo.
6. Colocar el pomo tapado en un sitio donde reciban luz indirecta más bien oscuro.
7. Luego de hidratadas, eliminar el agua, enjuagar y dejar los granos escurridos dentro del pomo.
8. Cubrir la boca del pomo con la gasa.
9. Repetir esta operación dos o tres veces al día hasta que, al quinto día, generalmente, las germinaciones ocupen el espacio interior del recipiente.
10. Una vez que las plántulas alcancen una estatura apropiada los brotes estarán listos para consumir pero antes se deberán exponer por dos horas a la luz. Así se logra activar la clorofila que da el color verde característico de la nueva planta.
11. Antes de consumir se deberá lavar bien para eliminar los residuos de la piel de la semilla.
12. Conservados en frío, los brotes detienen el proceso de crecimiento y se pueden guardar durante varios días sin que se afecten su sabor y propiedades.

Preparación:

Los brotes se pueden comer crudos o pasados por agua bien caliente hasta que se marchiten un poco. Se pueden utilizar para preparar ensaladas, para acompañar sopas y arroces combinados, como relleno de pizzas, Chop Suey, guisados con diferentes tipos de salsas y en jugos batidos con diferentes frutas y vegetales como naranja, toronja, zanahoria etcétera.

El procedimiento para obtener los germinados es sencillo y económico. Lograr multiplicar el volumen de alimentos disponibles si se tiene en cuenta que a partir de una taza de frijoles se pueden obtener hasta 6 tazas de germinados. Otra peculiaridad se relaciona con los contenidos nutricionales ya que según estudios realizados 100 g de brotes reportan los beneficios de 200 kg de verduras frescas lo cual hace suponer que son una fuente concentrada e inestimable de alimentos sanos.

En nuestro país donde la salud y la alimentación constituyen tema cotidiano, la difusión de esta sencilla técnica constituirá sin dudas un aporte para enriquecer nuestra dieta y contribuir al mejoramiento de la calidad de la vida de las nuevas generaciones.
Para aumentar el contenido de minerales presentes en las germinaciones, existen autores que recomiendan agregar una cucharada de tierra previamente esterilizada durante el proceso de germinación. De esta forma los germinados se apoderan de los minerales presentes en la tierra y los incorporan a sus estructuras celulares haciéndolos más fácil de asimilar por nuestro organismo. Así que si prefiere enriquecer aún más sus germinaciones bastará con añadir una cucharada de tierra previamente esterilizada o sea, hervida y posteriormente colada y seca a la bandeja o pomo donde prepare sus germinados.

Bibliografía:
Los germinados en la alimentación, Claude Gélineau - Manuales Integral.
Brotes y germinados caseros, Ediciones Obelisco.

 

 

 

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