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El engaño de lo light

El engaño de lo light
¿Qué sucede cuándo esto no es tan esto, y resulta que aquello tampoco es tan aquello? Afirma la sabiduría popular que una cosa es una cosa y otra cosa es otra.

Con mucha razón, por cierto. Por su parte, los maestros de la lógica aristotélica sostienen que “una cosa es o no es, pero no cabe un término medio”. O sea que el león puede no ser como lo pintan, pero de qué es lo que es, ni hablar: el animal es 100 % león. La naturaleza no admite que un árbol sea medio árbol, ni que las nubes sean sólo un poco nubes. Se es o no se es, se está o no se está. La regla es tan sencilla que sólo un alma estúpida o perversa se atrevería a contradecirla. Y aquí es donde entra casualmente el ser humano.

La Palabra Light

Ningun paquete de cigarros light nos aclara qué tan light será el enfisema que contraeremos. Quienes beben leche light no suelen preguntarse qué le falta a esa leche para ser muy leche. Cuando nos recomiendan un libro light, podemos suponer que será menos libro que otros libros, y a lo mejor acabaremos concluyendo que ese casi-libro es casi-casi una revista. O sea que mediofumo un mediocigarro, mediobebo una medioleche, medioleo un mediolibro y encima espero un premio por tantas medias tintas.

Dietetico Vende Mejor

Antiguamente se decía “dietético”. Así, quien consumia productos con esta etiqueta daba a entender que estaba bajo un régimen estricto que limitaba grasas y calorías. El producto no era ligero; era de dieta. Una especie de penitencia que terminaba definiendo la dinámica moral de los gorditos: tantos waffles, tanta culpa. Ya había, claro, quienes prácticamente vivían a dieta, pero sus vidas estaban muy lejos de lucir preferibles, pues el sobrevivir a dieta suponía la constante traición de los propios propósitos: hoy estamos a dieta porque ayer nos empachamos. (Por mi gula, por mi gula, por mi grande gula.) Hasta que un día vino la moda light.

El mercado ofrece muchas alternativas de productos dietéticos, y para elegir las más adecuadas a las necesidades nutricionales de cada persona es necesario estar atento. Sin duda que el rótulo “dietético” no significa nada, aparte de un buen gancho comercial.

Para que un alimento sea dietético debe contener menos calorías que su símil normal, pero éstas pueden reducirse de las grasas o de los azúcares presentes; por lo tanto, es distinto un producto hipograso de uno hipoglucídico. Por ejemplo, un chocolate hipoglucídico puede tener menos azúcar (e incluso nada), pero la misma cantidad de grasa que uno normal, lo que en muchos casos suma las mismas calorías.

Donde Encontrar la Verdad

Como el objetivo es consumir menos calorías en una dieta balanceada, hay que buscar los alimentos que sean reducidos en azúcar y grasa. Para cerciorarse de esto, la clave no está en la parte delantera del envoltorio, sino en la trasera, en la información nutricional. Si un producto se jacta de ser hipocalórico y no tiene este dato, no se le puede creer, porque no informa sobre su calidad de tal.

Hay que fijarse en el primer ítem, donde se describe la cantidad de calorías por gramo. Por lo general se detalla en una porción y en 100 gramos. Habitualmente también se compara con su símil no dietético para entusiasmar a los compradores. Éste también es un dato útil, porque si un yogurt light tiene 100 calorías, no es tan light, ya que uno normal tiene 170. Los más dietéticos llegan a los 78 u 80 calorías, por lo tanto, conviene comparar entre las distintas ofertas.

Otra información importante es verificar qué porcentaje de energía corresponde a grasas, porque si éste es muy alto y se ingiere en abundancia, la persona estará creando un desbalance nutricional de otras sustancias, y si tiene problemas de colesterol, no estará realizando lo adecuado para su organismo. Por último, algunos productos utilizan sólo sustitutos para endulzar (aspartame, por ejemplo) y otros agregan un poco de azúcar o fructosa para lograr un mejor sabor, por lo que tienen más calorías. Este detalle es especialmente importante en los diabéticos.

Un comienzo Light y futuro Pesado

Los alimentos "light" se introdujeron en el mercado como un auténtico descubrimiento que permitía gozar de los placeres gastronómicos más pecaminosos y calóricos, incluso a aquellas personas sometidas a los absolutistas dictados de la dieta hipocalórica. Pero, no se engañen, los alimentos light no adelgazan por solo consumirlos; en el mejor de los casos, engorda menos. Lo light es ligero. Las bebidas, los aperitivos, los postres, los dulces que se etiquetan bajo este epígrafe anglosajón contienen, teóricamente, un 30 por ciento menos de calorías que sus correspondientes normales. La cultura de lo "light" ha generado una especie de confusión universal. Es completamente incorrecto relacionar directamente este tipo de productos con la dieta.

Los alimentos "bajo en calorías" o "sin azúcar" no solucionan los problemas de obesidad. Según la normativa existente al respecto, un producto light debe tener un valor energético de un 30% inferior al del alimento de referencia. En la etiqueta deben aparecer las kilocalorías que aporta y el porcentaje concreto de ellas que se ha rebajado. Es básico leer estas indicaciones, ya que son la única referencia para conocer si merece la pena consumir un producto de estas características u optar, por ejemplo, por la versión normal y tomar menos cantidad. Nadie se puede llevar a engaño: los alimentos adelgazantes no existen. Todo lo que se come aporta alguna caloría al organismo.

La denominación light indica que los alimentos así llamados tienen un número de kilocalorías inferior a los de su misma clase. Esta definición es fundamental, ya que cuando compramos un chocolate light no estamos adquiriendo un producto que no engorde, sino uno cuyo aporte calórico es menor al de un chocolate normal. Esto mismo ocurre con patés, margarinas y mayonesas, por ejemplo, los cuales son ligeros porque cuentan con un mayor contenido de agua o carne magra.

En el caso de los refrescos y bebidas gaseosas, la denominación light sí suele hacer referencia a un aporte casi nulo de kilocalorías, y por tanto, se podría hablar de un producto dietético en el sentido estricto. En cuanto a los dulces, el elemento que se retira es el azúcar, sustituyéndolo por edulcorantes, como el sorbitol (muy común en los chicles sin azúcar), la sacarina y el aspartamo.

Mucho Light no es Light

La idea que mucha gente tiene es que los productos "Light" adelgazan o, a lo sumo, no engordan prácticamente nada, y llevados de esta creencia los consumen en cantidades excesivas. El resultado de ello es frecuentemente un incremento de peso mayor que si hubiesen optado por las versiones no ligeras de cada producto.

Creer que al eliminar el azúcar se elimina el problema, además de un error, puede contribuir a adoptar conductas incluso contraproducentes. Los alimentos con la denominación "Light" tienen un número de calorías por unidad de peso inferior a los de su clase, pero en ningún caso significa que no engordan, confusión que hace que estos alimentos sean consumidos sin límite ni control, olvidando que no son adelgazantes. Los productos "Light" tendrían algún efecto positivo para reducir el sobrepeso únicamente si se consumiesen en las mismas cantidades que los equivalentes sin esa calificación, circunstancia que generalmente no se da. La introducción en el mercado de más de 5.000 alimentos bajos en grasas, o sin grasas, en la última década ha contribuido a la epidemia de obesidad en Estados Unidos, según la Asociación Estadounidense del Corazón (AHA).

El problema comienza cuando las personas creen que pueden comer cantidades ilimitadas de galletas con poca grasa, yogures congelados y dulces. Aunque estos alimentos contienen menos grasa que las versiones originales, suelen tener más azúcar e incluso más calorías. A menudo nos olvidamos de limitar la cantidad cuando un producto se anuncia como bajo en grasa. El escoger productos alimenticios frescos y ricos en fibra permite a una persona consumir grandes cantidades con pocas calorías, relativamente, porque produce una sensación de saciedad. Los alimentos bajos en grasa que ofrecen más cantidad y fibra pueden reducir la sensación de hambre por un período más largo.

En que se diferencian los Productos Light

Los alimentos Light se caracterizan por sustituir en su composición determinados ingredientes por otros que aportan menos calorías sin embargo lo importante es la ingesta calórica total global en un período de tiempo no inferior a 15 días. La efectividad del consumo de alimentos Light, para el control de peso no está suficiente demostrada porque, además, en muchas ocasiones, la reducción calórica es insignificante.

Por otra parte, hay suficiente información que relaciona una mayor ingesta de grasa y un mayor peso corporal con los consumidores habituales de productos Light. El factor psicológico puede influir también en que los consumidores de estos productos piensen que pueden consumir una cantidad superior de ellos, lo que produce es un efecto contrario de mayor ingesta de energía. El consejo de los especialistas en salud llega en una época en que los índices de obesidad no tienen precedente en Estados Unidos y Europa. Aunque las personas han seguido el consejo de sus gobiernos y reducido el aporte de grasas durante los últimos 50 años, continúan engordando.

¿Por Que?, básicamente, porque la oferta de alimentos ricos en hidratos de carbono ha aumentado junto con los alimentos Light, cuyo consumo aumenta día a día debido a la publicidad engañosa. Algunos niños de sólo 10 años están siendo diagnosticados ahora de diabetes de tipo II, conocida con anterioridad como diabetes del adulto, ya que afectaba a las personas en la década de los 40 años y mayores. Es una paradoja que requiere explicación: muy probablemente el número total de calorías en los alimentos ha aumentado a medida que disminuye la grasa.

La Publicidad Light

Cada día la televisión bombardea a los consumidores ofreciendo una enorme cantidad de productos bajos en calorías, denominados light. La influencia de la sociedad, notablemente preocupada por el mantenimiento de la silueta y por la posibilidad de llevar un alimentación sana, es la culpable de este aumento de la oferta “ligera”.

Lo malo de esta especie de boom es que puede provocar una cierta confusión en el consumidor. Lo primero que éste debe tener muy claro es qué es exactamente un alimento light. Los productos así llamados son bajos en calorías porque han sido desgrasados o porque se les ha reducido o quitado una cantidad de azúcares. Es decir, han sufrido una reducción o sustitución de algunos de los componentes de los productos tradicionales para conseguir que tengan un menor aporte calórico.

Mayonesa Light versus mayonesa tradicional

Los productos ligeros colman de sabor y variedad la dieta de quienes están a régimen y de aquellos que por razones de salud deben cuidar especialmente el consumo de ciertos alimentos. En este sentido, tras contar con la correcta información sobre las propiedades de estos alimentos, consumir productos ligeros puede resultar una experiencia gastronómica saludable.

En el mercado hay gran cantidad de productos Light o ligeros que vienen preparados y listos para comer, que también pueden combinarse con los productos naturales para reducir la ingesta calórica. Y como los productos ligeros siempre han despertado suspicacias, encontramos que uno de los factores que van en contra de los mismos es la falta de información en las etiquetas. En este sentido, resulta de interés que se indique por qué el producto es ligero, a expensas de qué nutrientes, ya que un producto puede ser ligero debido a la disminución de uno solo o más nutrientes –básicamente carbohidratos, proteínas y lípidos–. Es indispensable conocer con exactitud su composición para indicarlo apropiadamente en la dieta de una persona que está a régimen. Otro factor en contra es el costo, ya que el precio de la mayoría de estos productos es un 20 ó 30 por ciento más caro que el de las presentaciones originales.

La mayonesa es una emulsión espesa formada básicamente por aceite vegetal, huevo entero o yema de huevo, vinagre o zumo de limón y sal. El hecho de que su base sea el aceite la convierte en una de las salsas con un contenido energético muy elevado. La mayonesa comercial contiene aproximadamente un 65 % de aceite por peso. Aporta alrededor de 175 calorías por cucharada sopera de unos 25 gramos, y además de su aporte graso destaca por su elevado contenido en colesterol, puesto que el huevo es uno de sus ingredientes.

La mayonesa ligera, por su parte, es un producto con menos calorías que la mayonesa tradicional, porque en su preparación utilizan menos cantidad de aceite (entre un 25% y un 50% menos) y con menos colesterol ya que contiene menos huevo, y en cambio, le agregan fécula de maíz (maizena) para espesarla. Una de sus grandes ventajas es aportar prácticamente la mitad de calorías y hasta 5 veces menos colesterol por cucharada con respecto a la mayonesa tradicional. No obstante, la mayonesa, incluida la versión Light, está desaconsejada siempre que se tenga que reducir el aporte de grasas a través de la dieta, como ocurre en caso de obesidad o de trastornos hepáticos, biliares y así mismo, se vigilará el consumo en caso de seguir una alimentación baja en colesterol.

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